Tal y como habíamos solicitado Itsas Enara Onritologia Elkartea al
ver las previsiones metereológicas, el diputado del departamento de
Desarrollo del Medio Rural, titular de la competencia en materia de
caza, Jon Uriguen Ansola, ha resuelto suspender la práctica de la caza
en todo el territorio, a resultas de los efectos de las nevadas
generalizadas sobre la capacidad de supervivencia de las aves.
En
estas fechas la única especie cazable, aunque en una situación legal
más que dudosa, es la becada. Precisamente una de las aves que más
directamente reacciona ante fenómenos como el actual, protagonizando
movimientos en masa que pueden llegar a alcanzar dimensiones asombrosas,
precisamente por lo masivo y por el estado de debilidad y agotamiento
general con que llegan muchas de ellas, que mueren no sólo en nuestros
montes, sino incluso en calles, aprques y jardines de pueblos y
ciudadas. Con grandes nevadas, la zona cantábrica aglutina a decenas de
miles de becadas que abandonan los helados y cubiertos suelos de Francia
y Alemania en busca de zonas menos castigadas. La meseta ibérica a esas
alturas suele estar más fría y helada que nuestra zona, con lo que el
efecto de bolsa es completo.
Sin
embargo, numerosas aves de otras muchas especies no cazables también se
ven empujadas por el temporal a nuestra zona. Avefrías, chorlitos,
zorzales... suelen llegar por decenas de miles en un estado mucho pero
incluso que las becadas. La prudencia invita a no conceder resquicio a
los numerosos cazadores sin escrúpulos que han demostrado estos últimos
años su disposición a disparar en cualquier condición meteorológica y,
muchas veces, contra cualquier ave, independientemente de su estatus
legal y de conservación.
En las próximas horas completaremos esta entrada.

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